Por aumento de la fuerza productiva o de la productividad del trabajo entendemos, en general, un cambio en sus procedimientos que abrevie el tiempo actualmente necesario por término medio para la producción de una mercancía, de tal suerte, que una cantidad menor de trabajo adquiera la facultad de producir más objetos útiles.
Al examinar la supervalía proveniente de la duración prolongada del trabajo, considerábamos determinado el modo de producción; tratándose de producir supervalía por la transformación del trabajo necesario en sobretrabajo, lejos de no tocar a los procedimientos habituales del trabajo, el capital tiene que cambiar sus condiciones técnicas y sociales, esto es, transformar el modo de producción. Solo de esta suerte podrá aumentar la productividad del trabajo, disminuir de este modo el valor de la fuerza de trabajo y aminorar por lo mismo el tiempo empleado en reproducirla.
Denominamos supervalía absoluta a la supervalía producida por la simple prolongación de la jornada de trabajo, y supervalía relativa a la supervalía que proviene, al contrario, de la disminución del tiempo de trabajo necesario y del cambio, que es su consecuencia, en la duración relativa de las dos partes de que se compone la jornada: trabajo necesario y sobretrabajo.
Para que produzca un descenso en el valor de la fuerza de trabajo, el aumento de productividad debe tener lugar en los ramos de industria cuyos productos determinan el valor de esta fuerza, es decir, en los que suministran las mercancías necesarias para el sustento del obrero o los medios de producción de estas mercancías. Pero la baratura de uno de estos artículos solo rebaja el valor de la fuerza de trabajo en la proporción según la cual entra en su reproducción. En los ramos de industria que no suministran ni los medios de subsistencia ni sus elementos materiales, un aumento de productividad en nada modifica el valor de la fuerza de trabajo.
Hemos visto en el [capítulo primero] que el valor de las mercancías y, por lo tanto, de la fuerza de trabajo, puesto que el valor de esta lo determina el de aquellas, disminuye cuando aumenta la productividad del trabajo de que proviene. Por el contrario, como el aumento de la productividad del trabajo hace que sea mayor el tiempo consagrado a la fabricación de supervalía, la supervalía relativa crece cuando aumenta la productividad del trabajo.
De este modo, al rebajar el precio de las mercancías, el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo hace que baje el precio del trabajador; este desarrollo, en el régimen capitalista, tiene por resultado aminorar la parte de la jornada en que el obrero trabaja para sí mismo y prolongar, en consecuencia, aquella en que trabaja gratis para el capitalista; los mismos procedimientos que rebajan el precio de las mercancías elevan la supervalía que producen. La economía de trabajo que realiza un desarrollo de este género, no tiende jamás a abreviar la jornada de trabajo, como pretenden hacer creer algunos economistas; el que por un aumento de productividad llegue el obrero a producir en una hora diez veces más de lo que producía, no impide que se continúe haciéndole trabajar por lo menos tanto como antes.
CAPÍTULO XIII
COOPERACIÓN
Fuerza colectiva del trabajo. — Resultados y condiciones del trabajo colectivo. — El mando en la industria pertenece al capital. — La fuerza colectiva del trabajo aparece como una fuerza propia del capital.
Fuerza colectiva del trabajo.