EL LEÓN Y EL CONEJO

El león, rey poderoso,
En su lecho inapetente,
A su almuerzo inútilmente
Invitó a un conejo hermoso.
—¡Necio!—exclamó aquél airado—
¿Porqué excusas este honor?
—Dispensadme, gran señor;
Temo ser yo el almorzado.
—De Mellevant.

Conviene aprender de memoria estos versos.


Una Ventana de la Alhambra

EL CAMELLO PERDIDO

Quien busca halla