D.ª Irene.—Sí, señor, que quiero que venga, y que se desengañe la pobrecita de quién es usted.

D. Diego.—Lo echó todo á rodar... Esto le sucede á quien se fía de la prudencia de una mujer.

ESCENA XII.

DOÑA FRANCISCA, RITA, DOÑA IRENE, DON DIEGO.

Rita.—¡Señora!

D.ª Francisca.—¿Me llamaba usted?

D.ª Irene.—Sí, hija, sí; porque el señor don Diego nos trata de un modo que ya no se puede aguantar. ¿Qué amores tienes, niña? ¿Á quién has dado palabra de matrimonio? ¿Qué enredos son estos?... Y tú, picarona... Pues tú también lo has de saber... Por fuerza lo sabes... ¿Quién ha escrito este papel? ¿Qué dice?

(Presentando el papel abierto á doña Francisca.)

Rita (aparte á doña Francisca).—Su letra es.

D.ª Francisca.—¡Qué maldad!... Señor don Diego, ¿así cumple usted su palabra?