Y que siguió escribiéndome, aunque algo perezoso, siempre con la data de Zaragoza.

Simon.

Así es la verdad.

D. Die.

Pues el picaron no estaba allí cuando me escribia las tales cartas.

Simon.

¿Qué dice usted?

D. Die.

Sí, señor. El dia tres de julio salió de mi casa, y á fines de setiembre aun no habia llegado á sus pabellones... ¿No te parece que para ir por la posta hizo muy buena diligencia?

Simon.