D.ª Fca.

¡Si vieras que consolada estoy!

Rita.

Sin que usted lo jure lo creo.

D.ª Fca.

¿Te acuerdas cuando me decia que era imposible apartarme de su memoria, que no habria peligros que le detuvieran, ni dificultades que no atropellara por mí?

Rita.

Sí, bien me acuerdo.

D.ª Fca.

¡Ah!... Pues mira como me dijo la verdad. (Doña Francisca se va al cuarto de Doña Irene. Rita por la puerta del foro.)