Sí, señora.
D.ª Ire.
¡Ah! mira.
Rita.
Otra.
D.ª Ire.
Bien que ahora no corre prisa... Es menester que luego me saques de ahí al tordo y colgarle por aquí, de modo que no se caiga y se me lastime... (Vase Rita por la puerta del foro.) ¡Qué noche tan mala me dió!... ¡Pues no se estuvo el animal toda la noche de Dios rezando el Gloria Patri y la oracion del Santo Sudario!... Ello por otra parte edificaba, cierto... Pero cuando se trata de dormir.
ESCENA IV.
DOÑA IRENE, DOÑA FRANCISCA.
D.ª Ire.