Gracias, señor D. Diego... ¡A una huérfana, pobre, desvalida como yo!...

D. Die.

Pero de prendas tan estimables, que la hacen á usted digna todavía de mayor fortuna.

D.ª Ire.

Ven aquí, ven... Ven aquí, Paquita.

D.ª Fca.

¡Mamá!

(Levántase Doña Francisca, abraza á su madre y se acarician mutuamente.)

D.ª Ire.

¿Ves lo que te quiero?