Ahora mismo acaba de llegar. Le he dado un abrazo, con licencia de usted, y ya sube por la escalera.

D.ª Fca.

¡Ay Dios!... ¿Y qué debo hacer?

Rita.

¡Donosa pregunta!... Vaya, lo que importa es no gastar el tiempo en melindres de amor... Al asunto... y juicio. Y mire usted que en el paraje en que estamos la conversacion no puede ser muy larga... Ahí está.

D.ª Fca.

Sí... Él es.

Rita.

Voy á cuidar de aquella gente... Valor, señorita, y resolucion.

(Rita se va al cuarto de Doña Irene.)