PISTILOS
Por santa castidad, el pensamiento
no debe bautizar sus invenciones:
son bastardas, después del nacimiento,
llevando un apellido, las nociones.
Otra hoja:
ESTAMBRES
Era en lo oscuro: sobre mi pecho
sentí una mano;
en las tristezas del pobre lecho
me visitaba Dios Soberano.
Era la mano de luz; caricia
de lo Infinito, callado premio,
misterio—madre.—
Lloro en espíritu por la delicia
que al miserable dulce bohemio
le otorga el Padre.
Y desde entonces, siempre en lo oscuro,
siento la mano sobre mi pecho;
mas su contacto va siendo duro,
peso terrible me hunde en el lecho.
Pero la mano, que ya es de plomo,
entre dolores, sin saber cómo,
siempre acaricia. La pasión fuerte
que tanto oprime, siempre es delicia.