No, señor, gracias... Usted dispense... Basta la palabra... ¡Quince minutos! ¡Oh, sí, me decido! ¡Dios mío, dame fuerzas!
Con gran trabajo, respirando con dificultad, se dirige hacia... lo que no puede decirse. Lee:
Señoras... ¡Aquí no!
Da otros cuantos pasos con gran dificultad. Lee:
Caballeros.
Vacila; muestra gran desaliento.
No hay más... Sí, aquí debe de ser.
Desaparece. Pasan tres minutos. Suena una campana.
UNA VOZ
Señores viajeros, ¡al tren!