—¿Ana? En su vida; buena es ella. Pero déjate....

—Por supuesto que no se trata más que de una cosa... espiritual...

—Ya lo creo... espiritualísima....

—Porque sino, nosotros... no nos prestaríamos... ya ves... el pobre don Víctor....

—¡Ya se ve!... Bromas, chico, nada más que bromas; pero ya veras como al Provisor le saben a cuerno quemado (así hablaba Visitación con sus amigos íntimos.)

—Le consolará Obdulia, que le asedia y le prefiere a don Saturno, al mitrado y a mi amigo Joaquín.

—Pero él la aborrece... es muy escandalosa... no le gustan así...

—Tú sí que le odias a él....

—Me cargan los hipócritas, chico.... Y oye; a ti te conviene que el Magistral se quede.

—¿Por qué?—Porque Obdulia te dejará en paz, y podrás cultivar a la primita.... ¡Oh, eso sí que no te lo perdono! Protejo la inocencia... yo vigilaré...