—¡Sí, sí!—¡Esto es una iniquidad!—¡Hay que hacer una manifestación!
Hablaban también muchos conjurados con trazas de curiales de Palacio; eran amigos del Arcediano, del implacable Mourelo, que conspiraba desde la sombra.
—A ver usted, señor Sousa, usted que escribe los telegramas del Alerta... es preciso que hoy retrasen ustedes un poco el número para que haya tiempo de insertar algo....
—Sí, señor, ahora mismo voy yo a la imprenta y con la mayor energía que permite la ley, la pícara ley de imprenta, redactaré allí mismo un suelto convocando a los liberales, amigos de la justicia, etc., etc.... Descuide usted, señor Foja.
—Llame usted al suelto: Entierro civil.
—Sí, señor; así lo haré.
—Con letras grandes.—Como puños, ya verá usted.
—Eso podrá servir de aviso a todo el pueblo liberal....
—¿Vendrán los de la Fábrica?
—¡Ya lo creo!—exclamó Parcerisa—. Ahora mismo voy yo allá a calentar a la gente. Esto no nos lo puede prohibir el gobierno....