—¿Tú no entras?
—No, no.... Tengo prisa, tengo que hacer.
—¡Me dejas solo ahora!
—Volveré si quieres... pero... mejor te acostabas pronto. Mañana vendré temprano.
—Te advierto que no te he dicho que sí.
—Bueno, bueno... adiós.
—Espera, espera... no me dejes solo... todavía. No te he dicho que sí; tal vez... lo piense más y... me decida por seguir el camino opuesto.
—Pero por de pronto, Víctor, prudencia, disimulo.... Es decir, si no quieres exponerte a una desgracia. Ya lo sabes....
—¡Sí, sí! Benítez cree que un gran susto, una impresión fuerte....
—Eso; puede matarla.