—Pero ¿qué suena?—preguntó Orgaz padre, que algo sabía.

Joaquinito, que se daba aires de saber muchas cosas, dijo:

—Nada, señores, yo digo a ustedes que no hay nada....

—Pues con permiso de usted yo sé que hay grandes novedades. Lo sé de buena tinta.... Quintanar debe de haber mandado a estas horas sus padrinos a don Álvaro.

—¡Padrinos! ¿por qué?—preguntó Redondo.

—¡Bah! Está usted buen cazurro. Demasiado sabe usted por qué. La verdad es que aquello era un escándalo.

Joaquín Orgaz defendió a don Álvaro.

Pero Foja no atacaba a Mesía, atacaba a don Víctor que había consentido tanto tiempo aquella desvergüenza.

—¿Pero qué sabe usted si consentía? No sabía nada. Y si ahora desafía al otro, será que descubrió algo....

—O que se ha cansado de aguantar...—O no habrá tal desafío.