Los negros son gritones en la pelea, y su voz estridente parece guañir cuando se irritan; por esto, no por cargazón inútil, está citado el detalle; pues insisto en que todas las menciones del poema son exactas.

Corcobió el de los tamangos.

Este calzado rústico, hecho con los retales y sobras de los cueros, usábanlo, sobre todo, los negros, que eran los más pobres entre la gente de campaña.

He dicho ya que la caracterización por el pié es bien conocida de los elegantes. El conde Berenguer en el Romancero, califica de "mal calzados" a sus enemigos:

Pues que tales malcalzados me vencieron, etc. [67]

Verdad es que nuestro poeta no lo había dicho antes; pero él escribe para hombres enterados de las cosas, a quienes una simple mención—el negro—ha evocado la figura habitual.

Y con cuánta viveza de acción, con cuánta verdad de colorido, con qué abundancia de rasgos típicos, el lector acaba de verlo.

Yo tenía un facón con S,

Que era de lima de acero;

Le hice un tiro, lo quitó,