Más que yo y cuantos me oigan,
Más que las cosas que tratan,
Más que lo que ellos relatan,
Mis cantos han de durar.
Mucho ha habido que mascar
Para echar esta bravata.
Sabe que el dolor es la suprema garantía de eternidad en el corazón de los hombres, porque el hilo de lágrimas con el cual fecundamos para la vida superior nuestro mísero polvo, jamás se corta:
Brotan quejas de mi pecho,
Brota un lamento sentido;