Vuelvo a tus plantas rendido.
Obsérvese que cada verso es, por su parte, una expresión completa, de donde resulta la fuerza penetrante de la estrofa. El primero, declara la pasión con intenso pleonasmo; el segundo, dice la atracción por antonomasia; el tercero, la angustia de la ausencia; el cuarto, la suprema rendición. Eso es, a la verdad, todo el amor en su genuina sencillez.
Me dices que soy un pobre;
Pobre, pero generoso;
Como el hueso de la cola,
Pelado pero sabroso.
Hé ahí otra expresión completa. La galantería picaresca del gaucho, ante un desvío egoísta, todavía lo desprecia con la materialidad cruda de la comparación. La exactitud pintoresca de esta última, agota el tema con un rasgo definitivo.
Veamos, ahora, un tributo regio, como lo hubiera concebido el mismo Salomón en su Cantar; bien que por delicada cortesía, el poeta lo disimuló en una familiar ternura de diminutivos:
Si me hubieras avisado
Cuando te ibas a bañar,