[50] Lago de la Campania, á 3 leguas de Nápoles. Tiene la forma de un pozo muy profundo, y exhalaba vapores fétidos, por lo cual le consideraban los antiguos como la entrada de los Infiernos.

[51] Grutas situadas en la montaña de Norsia, cerca de Nápoles, donde es fama que en la más profunda de ellas tenia su residencia habitual la Sibila de Cumas. Acudian muchos á ella para consultar el porvenir, para aprender el arte de los encantamientos y para hacer sagrados á los demonios los libros que llevaban; pero no podian salir de la gruta hasta que transcurriera un año, un mes y un dia, y si se olvidaban de efectuarlo en el término fijado, quedaban en ella para siempre.

[52] Marcomiro V, rey franco, padre de Faramundo, á quien muchos historiadores tienen por el primer rey de Francia.

[53] Deseoso Mauricio, emperador de Constantinopla, de arrojar de Italia á los lombardos, incitó á Sigeberto, rey de Austrasia, á que tomara las armas contra ellos, ofreciéndole en cambio ricos presentes y donativos espléndidos. Sigeberto pasó los Alpes á la cabeza de un numeroso ejército, y llegó á la Galia Cisalpina. Autharis, rey de los lombardos, apenas supo su venida, se fingió temeroso y se encerró dentro de los muros de Milan; entonces los franceses, haciendo gala de mayor audacia y seguridad de la que les convenia, descuidaron toda vigilancia, y aprovechándose Autharis de este descuido, cayó sobre ellos y los destrozó, causándoles una mortandad horrorosa.

[54] Clodoveo, rey de Francia, pasó con un numeroso ejército á Italia, con objeto de destruir el poder de los lombardos. Como Grimoaldo, duque de Benevento, á quien correspondia la corona de Lombardia, estaba á la sazon ocupado en pelear con los hermanos Pertarita y Gondiberto, que se la disputaban, se conoció impotente para resistir á los franceses, y determinó valerse de la astucia. Con las escasas fuerzas de que disponia simuló un ataque contra Clodoveo, y huyendo despues atrajo al enemigo al campamento lombardo, que estaba abundantemente provisto de víveres y vino. La intencion de Grimoaldo tuvo cumplido efecto, porque abalanzándose los franceses sobre los barriles de vino, no tardaron en embriagarse, y cuando Grimoaldo los vió por la noche ébrios y soñolientos, cayó sobre ellos y los derrotó de tal suerte, que no quedó uno solo que pudiera llevar á su país la noticia de su derrota.

[55] Queriendo vengar Childeberto, sucesor de Clodoveo, la derrota que á este hiciera sufrir Grimoaldo, envió á Italia una poderosa hueste dividida en tres cuerpos: el jefe de la primera fué atravesado por una saeta delante del castillo de Milan, por cuya causa sus soldados se desbandaron, pasando algunos á reunirse con los otros dos cuerpos: el segundo anduvo recorriendo y devastando la Venecia y la Lombardia. El tercero puso sitio á Milan, donde pasó algun tiempo esperando socorros del emperador de Oriente, y como estos no llegaran y el ejército francés sufriera entre tanto una pestilente mortandad, los pocos soldados que quedaban regresaron á sus hogares.

[56] Exaltado Esteban II al sólio pontificio, Astolfo, rey de Lombardia, empezó á vejarle de diversos modos, llegando hasta á apoderarse de Rávena, á pesar de los dones que el Papa le ofrecia para contenerle. En su consecuencia, Esteban II pidió auxilio á Pepino, rey de Francia, el cual atacó á Astolfo, le venció y le obligó á restituir á la Santa Sede cuanto le habia usurpado. En cuanto Pepino regresó á Francia, empezó de nuevo Astolfo sus ataques contra Roma, por lo cual, llamado otra vez el monarca francés, obligó tambien al lombardo á cejar en sus persecuciones. Muerto Astolfo, le sucedió su hijo Desiderio, que fué vencido y encerrado en Lyon por Carlomagno, segun se ha dicho en el canto III.—Al papa Adriano sucedió Leon III, el cual fué acometido una mañana mientras celebraba los divinos oficios por sus competidores Pascual Primicerio y Gíampdo Preste, que arrancaron al Papa sus vestiduras, lo arrojaron al suelo, le quisieron sacar los ojos y la lengua, y se le llevaron por fin prisionero. El Papa pudo escaparse, merced á su camarero Albino, y fué á pedir auxilio á Carlomagno, que á la sazon estaba en guerra con los sajones. No pudiendo el Emperador acompañarle, le envió á Roma con una numerosa escolta y le restableció en su trono. En agradecimiento, Leon III puso en la cabeza de Carlomagno la corona imperial. Los dos culpables fueron despues aprehendidos y llevados á Francia, donde murieron en el cautiverio.

[57] Pepino, hijo de Carlomagno y coronado rey de Italia por el Papa Leon III, declaró la guerra á los venecianos por apoderarse de la Dalmacia. Despues de haberse hecho dueño de la campiña de Venecia y de muchas islas cercanas, intentó asaltar el palacio de Rialto, adonde se habia trasladado el Dux desde el de Malamocco, y no pudiendo conseguir su objeto por tierra, construyó un puente de tablas sobre toneles vacíos en el canal de Orfano que es muy profundo, para que sus soldados, poco acostumbrados á los combates navales, lucharan sobre él con más comodidad. Pero los venecianos, defendiéndose en sus lanchones, y auxiliados por un viento impetuoso que agitó fuertemente las aguas, hicieron pedazos el puente, precipitando á los franceses en el canal, y Pepino tuvo que abandonar la empresa, á consecuencia de las pérdidas que sufrió.

[58] Reinando Berengario I en Italia, Luis III de Francia, hijo de Boson, rey de Borgoña, quiso disputarle la corona; pero vencido por Berengario, le juró que no volveria á tomar las armas contra él. Olvidando á los cuatro años su juramento, le declaró de nuevo la guerra, pero fué sorprendido en Verona por su competidor, el cual se apoderó de él, hizo que le sacaran los ojos, y le envió á Francia, donde desde entonces le apellidaron el Ciego.

[59] Reinaba en Italia Berengario II, en cuyo tiempo Rodolfo, rey de Borgoña, pasó á Italia, llamado por muchos señores que odiaban á aquel, le venció y le privó de la corona. Berengario solicitó el auxilio de los hunos, los cuales pasaron á Italia y la devastaron. Viendo esto los italianos, é irritados con la pusilanimidad de Rodolfo, llamaron á su vez á Hugo, conde de Arlés, que despues de expulsar á los hunos y á Rodolfo, reinó diez años. Por entonces entraron en Italia los bávaros con un grande ejército; pero fueron vencidos por Hugo. Berengario III, sucesor de su padre, intentó recobrar despues sus estados hereditarios; y auxiliado por los hunos y los bávaros, obligó á Hugo á pedir la paz, bajo condicion de que él saldria de Italia dejando en rehenes á su hijo Lotario. Al poco tiempo Hugo murió en Arlés, y su hijo, que estaba encerrado en Pavía, solo le sobrevivió dos años.