[67] En La Dorotea (acto II, escena V) la protagonista canta un bellísimo romance: "Cautivo el Avindarraez Del Alcaide de Antequera", en el cual, como en esta escena, el Abencerraje cuenta a Narváez la historia de sus amores. Págs. 90-92.
[68] Dentro en, arcaísmo por "dentro de". "Y dentro en el mar las aves." Lope, El Verdadero Amante, B. A. E., XXIV, 12 a. "del Real dentro en la puente." Lope, La Viuda Valenciana, B. A. E., XXIV, 73 c. Cfr. v., "dentro del tercero día."
[69] Que fuera, ojalá que fuera. Bello, Gram., 995.
[70] pues por ti me dan, sin el acusativo significativo del golpe, como en "daba el harriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él..." Quijote, 1.^a, XVI. Viene a ser sinónimo de "pegar". Véase Weigert, ob. cit., 119.
[71] que no se la lleve, la representa un sustantivo no expreso, 'la palabra', 'la promesa', sinónimo de "el juramento" que aparece en el verso 2298. Acaso Lope haya escrito lo y esté equivocada la Parte XIII.
[72] Narváez. Parte XIII. Corrección de Hartzenbusch.
[73] Como en el famoso juramento del Marqués de Mantua: "Juro por Dios poderoso, Por Santa María su madre... De no vestir otras ropas Ni renovar mi calzare." La promesa de no mudarse de camisa en tanto que no se dé fin a una empresa es un viejo rasgo épico (se encuentra ya en la Chanson de Aliscans, poema francés, cuya redacción conocida remonta al siglo xii) que ha perdurado largamente en la imaginación popular: así se atribuye idéntico voto a Isabel la Católica durante el sitio de Granada y a la infanta Isabel Clara Eugenia durante el de Ostende.
[74] Los herreruelos eran soldados de caballería ligera, de cuya suciedad nos da noticia un contemporáneo, Diego Núñez de Alva, en sus Diálogos de la vida del soldado: "Se dicen herreruelos, o por los martillos con que pelean, o por el color, que no paresce sino que traen siempre los rostros tintos con carbón, tan rayados andan de suciedad; no sé si lo causa el sudor y el polvo, si andar las manos sucias del bálago quemado o otras cosas, con que dan a las negras armas color." Cuenca, 1589, fols. 59 v. y 60. Según Almirante, Dicc. militar, se llamaban herreruelos simplemente porque usaban una capa corta o esclavina (herreruelo).
[75] Lope alude a un pasaje de La Farsalia, v. 519 y siguientes. César espera impaciente en Epiro la llegada de Antonio; quiere afrontar en la noche, solo con su fortuna, las olas del mar. Propone al barquero Amiclas que le conduzca a Hesperia, pero Amiclas responde que todas las señales que observa son funestas y que no lograrán llegar. "—Desprecia las amenazas del Océano—le dice César—; tu temor nace de que ignoras a quien conduces. Lánzate en plena tormenta: yo te protejo. Los dioses no me abandonan nunca. Esta barca conduce a César: tal carga la defenderá de las olas." Laso de la Vega cuenta este episodio en un romance, núm. 554, de Durán: "...Adelante pasa, Pues la fortuna de César En tu barca te acompaña." Hay otro al mismo asunto en el Coro Febeo de Juan de la Cueva, núm. 555, de Durán.
[76] jaco. "Cota de malla de manga corta y que no pasaba de la cintura." Dicc. Acad., 14.^a edic.