Leon.

Pues, Marquesa de San Sueña,

¿No puedo hablar siendo honrada?

Dor.

Si era la saya alquilada,

¿Por qué no alquiló una dueña?

Váyase por vida mia

Con este galan de alcorza,

Y tome en casa el alforza

Dos dedos por cortesía.