Á las dos disciplinantes,

Y los mil á un escritorio.

¡Ah, pobre seso hechizado!

Más que ha de darse el cuitado

Como los cuartos de Osorio.

Clara.

Ea, deja los enojos,

Mira que te quiere bien.

Dor.

¡Ay, Clara! ¿tú eres tambien