Y una lágrima sólo hará en mi pecho

Más que la sangre ni el furor han hecho.

Vos, supremo señor, pues me adelanto,

Puesto que don Reinaldos tanto vale,

Dulce y tranquila paz gozad en tanto,

Que en mí todo el poder de Francia sale;

Que porque como el sol despues del llanto,

Doñalda entre mis brazos se regale,

Voy de presto á expulsar sus gentes todas

Para volver á celebrar mis bodas.