¿Qué triunfo habrá que no alcances?
¿Qué imposible que no venzas?
¿Qué encanto que no contrastes?
Como delincuente has sido,
Que en la torre te retraes
Con un niño, porque así
Por su inocencia te ampare;
Matarte quise soberbio,
Mas pusísteme delante
Este espejo en que me viera