Tal liviandad, si no es

Que amor soberbio castiga.

Mas, ¡Angélica piadosa,

Angélica agradecida!

¡Cielos! las canciones mienten,

Mienten las voces malditas;

Mas pastores son los que bajan

En lisonjera capilla

Del monte, dellos sabré

Si ésta es del amor envidia.