Estoy seguro, que el tronco

En su pecho me socorre.

(Escóndese en el hueco de un árbol, donde está un dominguillo como Peyron.)

Todos.

Guarda el loco.

Rold.

No ha de haber

Rayo que ceniza os torne,

Tan fiero como mi espada;

Caed, tálamos inormes