Á todos su pan de perro;

En la puente se ha parado,

Ay Dios, que le arrojó en medio

Del rio, y el moro agora

Sale atrevido y soberbio

Para defenderle el paso.

¡Oh, qué puñetes tan recios

Se están pegando los dos!

Mas á los brazos viniendo,

Como son valientes ambos,