Buscan, del sol ofendidos,

Los arroyos despeñados,

Que á dar tributo á este rio

Descienden con tanta prisa,

Mostrando en su eterna risa

Su inocente desvarío.

Doñ.

Yo, don Reinaldos, en tanto,

Entretenida en mis penas,

Mares haré estas arenas,