Conde de mis ojos,
Dueño de mi vida,
Á quien huí halagos
Y negué caricias,
Juventud con quien
Amor se eterniza,
Pues tal vencimiento
Su imperio acredita,
Ya cesó el rigor
Coronado de iras,
Conde de mis ojos,
Dueño de mi vida,
Á quien huí halagos
Y negué caricias,
Juventud con quien
Amor se eterniza,
Pues tal vencimiento
Su imperio acredita,
Ya cesó el rigor
Coronado de iras,