Que en fin, ya sabeis mi nombre,

Y cómo ménos turbada,

Pues no soy la desposada,

Digo que sois gentil hombre.

Otav.

Bésoos las manos, que ya

Con ese crédito puedo

Perder á mi dueño el miedo,

Que atenta mirando está

Las faltas que vos no veis,