Aspid de la Scitia helada

Anima su ingrato pecho,

Pues que la deuda no paga

Á las mujeres debida,

Desde las primeras fajas,

Desde la primera cuna,

Y áun ántes que el hombre salga

Á la luz del sol, que allí

Como víbora los mata,

Con achaques, con antojos,