De sus labios neciamente.

Súpolo Fénis, y es dama

Tan belicosa y tan fuerte

De condicion, y en su honor

Una deidad tan celeste,

Que al firmar las escrituras,

Deudos y amigos presentes,

Puso la pluma ¡ay de mí!

En la tinta de mi muerte.

Para firmar la sentencia