Cel.
Sillas. ¡Hola!
(Siéntense el Virey, el Conde, y Celia en medio.)
Cel.
Si supiera
Que tal merced merecia,
Me amaneciera en la puerta.
Otav.
Yo estaba bien descuidado
D’esta merced, que, á saberla,
Cel.
Sillas. ¡Hola!
(Siéntense el Virey, el Conde, y Celia en medio.)
Cel.
Si supiera
Que tal merced merecia,
Me amaneciera en la puerta.
Otav.
Yo estaba bien descuidado
D’esta merced, que, á saberla,