Cel.
Otavio, si por la puerta
De mi casa entró el Virey,
Fuego del cielo me encienda;
¿Hay tal traicion, por quitarme,
De envidia y de celos muerta,
Que no me case? Pues no,
No ha de ser d’esa manera.
Pluma y papel, Flora, presto,
Yo la diré en pocas letras