Para que os oiga la dama
Que teneis, como hombre noble,
Dentro de mi propia casa,
¡Ah, traidor!
Otav.
Quedo, señora.
Cel.
Y el Tomé, diciendo gracias
Siendo tan grande alcahuete.
Tomé.
Para que os oiga la dama
Que teneis, como hombre noble,
Dentro de mi propia casa,
¡Ah, traidor!
Otav.
Quedo, señora.
Cel.
Y el Tomé, diciendo gracias
Siendo tan grande alcahuete.
Tomé.