Que os ha de favorecer,

Feliciano, en tanto mal;

Su falta se recupera

Con poneros en su mano.

Fab.

No es posible, Feliciano,

Que en vos Everardo muera,

Quedando tan vivo en vos,

Que sois su traslado cierto,

Pero guárdeos Dios, y al muerto