Criad.

Si hay necesidad de mí,

Allí me podrás hallar,

Que tengo cierto requiebro

De una platera de perlas,

Más firme que dos cañerlas,

Y más blanda que un enebro;

Silba y vendré por el aire,

Puesto á punto el hierro todo,

En diciéndole un apodo,