Feliciano, por dicha, conociendo
Su engaño, vuelve al puesto, y derribando
Las puertas, á que salga con la espada
Me obliga, casa y cena alborotada.
Salgo y hallo no más de un hombre, quiero
Reñir con él, y que es mujer me dice;
Dejo la casa, cena y el acero
Envaino, á que ninguno contradice.
Acompañarla voy, aunque primero
De que no era traicion me satisfice,