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(Retrato hecho por el general SUCRE.)

PROLOGO

Ardua empresa es la de escribir la biografia de los hombres célebres contemporáneos. En todo tiempo, aquel que por sus méritos ha llegado á colocarse sobre el nivel de las gentes, siempre se ha visto atacado por la mordacidad de sus émulos y por muchos á quienes sus actos no podian menos de herir, ora en sus intereses, ora en sus familias. ¿Que resolucion se ha llevado á cabo sin lastimar intereses creados, sin sembrar la devastacion y la muerte por todas partes?

Por mas que el hombre de que vamos á ocuparnos haya derramado en su camino la sangre de sus hermanos, no por eso dejará de ser el Libertador de un pueblo que gemia bajo el yugo de la opresion.

En la obra de la independencia de su pais que desde los primeros años del presente siglo fué iniciada, por el espíritu mismo de la época, en aquellas espléndidas regiones, el nombre de Bolívar fué conocido ya entre sus compatriotas; y desde el momento en que se le vé aparecer afiliado á la santa causa de la libertad, por su mérito personal es honrado con el alto cargo de los intereses de Venezuela cerca de los poderosos gobiernos de las naciones europeas.

Aun cuando no se hallase adornado de otro alguno, bastarian su constancia, su amor sin limites ni resfriamiento por la libertad de su pais; bastarian su génio infatigable para administrar y allegar medios de sostener la lucha con gloria, su noble desinterés, su probidad y su grandeza de ánimo durante los reveses de que fué víctima; bastaria, en fin, su sana intencion, su respeto hácia el descubridor del Nuevo Mundo y 16 años de no interrumpidos servicios prestados por su patria, que al cabo habia de ultrajarle menospreciando sus servicios y la rectitud de sus sentimientos, para que nuestra pluma no vacilase un solo punto en distinguirle con el glorioso título de héroe, añadido á los que el mismo pueblo venezolano, y á nombre de él sus representantes, le dieron, sin duda con justicia, de Libertador y Padre de la Patria.

¿El espíritu público podia llegar á estraviarse hasta el extremo de honrarle de una manera indebida, precisamente en los momentos en que las exigencias de la guerra, que siempre va acompañada del desórden y el dolor, venian á destrozar los intereses, el bienestar y aun el corazon de los mismos que asi le aclamaban? Esta y otras consideraciones no menos poderosos nos han dado valor para acometer la empresa de ofrecer el retrato del célebre guerrero americano; pero como el mejor medio indudablemente es el de pedir prestados los colores á los acontecimientos mismos en que figuró desde su juventud, ofrecemos un bosquejo de los mas principales en la larga lucha que los Sud-americanos sostuvieron para conquistar su independencia.

Si nuestro pincel no ha sido empleado con acierto, no se culpe jamás á nuestro buen deseo.

EL AUTOR.