Oyéronse toques de corneta.
Caniupán me dijo:
—Ese comisión ahorita topando.
—Ya lo veo—le contesté.
Galopamos algunos minutos, hicimos alto viendo que los que venían se habían parado, y después que hablaron con Caniupán, trayendo y llevando mensajes varios indios, continuamos la marcha.
Á una indicación de corneta, Caniupán me dijo:
—Ahora topando ya, hermano.
Y como de costumbre, lanzóse á media rienda, dándome el ejemplo.
Esta vez íbamos á toparnos á todo correr en medio de una espantosa algazara que hacían los indios golpeándose la boca abierta con la palma de la mano.