Todas fueron recibidas por Mariano con estudiada cortesía, observando estrictamente el ceremonial.
Y sabemos que consiste en una serie monótona de preguntas y respuestas.
Para todo el mundo había asiento.
Después que terminaban los saludos, venía la presentación.
Yo tenía que levantarme, que dar la mano, que abrazar y que contestar con frases análogas, esas preguntas y salutaciones:
¡Me alegro de haberle conocido!
¿Cómo le ha ido de camino?
¿No ha perdido algunos caballos?
¡Estamos muy contentos de verlo aquí!