Si al público, á quien le estoy mostrando mi carta, le sucediese lo mismo, me podría acostar á dormir tranquilo y contento como un colegial que ha estudiado bien su lección y la sabe.

¿Cómo saberlo?

Tantas veces creemos hacer reir con un chiste y el auditorio no hace ni un gesto.

Por eso toda la sabiduría humana está encerrada en la inscripción del templo de Delfos.

II

Deseos de un viaje á los Ranqueles.—Una china y un bautismo.—Peligros de la diplomacia militar con los indios.—El indio Linconao.—Mañas de los indios.—Efectos del deber sobre el temperamento.—¿Qué es un parlamento?—Desconfianzas de los indios para beber y fumar.—Sus preocupaciones al comer y beber.—Un lenguaraz.—Cuánto dura un parlamento y qué se hace en él.—Linconao atacado de las viruelas.—Efectos de la viruela en los indios.—Gratitud de Linconao.—Reserva de un fraile.

Hacía mucho tiempo que yo rumiaba el pensamiento de ir á Tierra Adentro.

El trato con los indios que iban y venían al Río 4.º, con motivo de las negociaciones de paz entabladas, había despertado en mí una indecible curiosidad.