XI

Quién había andado por Ralico.—Los rastreadores.—Talento de uno del 12 de línea.—Se descubre quién había andado por Ralico.—Cuántos caminos salen del Cuero.—El General Emilio Mitre no pudo llegar allí.—Su error estratégico.

Debo á la fidelidad del relato consignar un detalle antes de proseguir.

En Ralico hallamos un rastro casi fresco. ¿Quién podía haber andado por allí á esas horas, con seis caballos, arreando cuatro, montando dos?

Solamente el cabo Guzmán y el indio Angelito,—los chasques que yo adelanté acto continuo de llegar á Coli-Mula.

Los soldados no tardaron en tener la seguridad de ello. Fijando en las pisadas un instante su ojo experto, cuya penetración raya á veces en lo maravilloso, empezaron á decir con la mayor naturalidad, como nosotros cuando yendo con otros reconocemos en la distancia ciertos amigos: ché ahí va el gateado, ahí va el zarco, ahí va el obscuro chapino.

Los rastreadores más eximios son los sanjuaninos y los riojanos.

En el batallón 12 de línea hay uno de estos últimos, que fué rastreador del General Arredondo durante la guerra del Chacho, tan hábil, que no sólo reconoce por la pisada si el animal que lo ha dejado es gordo ó flaco, sino si es tuerto ó no.

Era indudable que la tormenta había impedido que los chasques continuaran su camino, que habían dormido en Ralico; y que sólo me llevaban un par de horas de ventaja.