¿Qué ombúes hay en la Pampa, qué cardales hay en la Pampa?
¿Son acaso oriundos de América, de estas zonas?
¿Quién que haya vivido algún tiempo en el campo, hablando mejor, quién que haya recorrido los campos con espíritu observador, no ha notado que el ombú indica siempre una casa habitada, ó una población que fué; que el cardo no se halla sino en ciertos lugares, como que fué sembrado por los jesuitas, habiéndose propagado después?
Estos montes del Cuero se extienden por muchísimas leguas de Norte á Sur y de Naciente á Poniente; llegan al Río Chalileo, lo cruzan, y con estas interrupciones van á dar hasta el pie de la Cordillera de los Andes.
Á la orilla de ellos vivía el indio Blanco, que no es ni cacique, ni capitanejo, sino lo que los indios llaman indio gaucho. Es decir, un indio sin ley, ni sujeción á nadie, á ningún cacique mayor, ni menos, á ningún capitanejo; que campea por sus respetos; que es aliado unas veces de los otros, otras enemigo; que unas veces anda á monte, que otras se arrima á la toldería de un cacique, que unas anda por los campos maloqueando, invadiendo meses enteros seguidos; otras por Chile comerciando, como ha sucedido últimamente.
Toda la fuerza de este indio, temido como ninguno en las fronteras de Córdoba y de San Luis, y tan baqueano de ellas como de las demás, se componía en la época á que voy á referirme, de unos ocho ó diez compañeros de averías.
Con ellos invadía generalmente agregándose algunas veces á los grandes malones.
Como en aquel entonces los campos al Sur del Río 5.º y del Río 4.º eran una misma cosa—dominio de los indios,—las invasiones se sucedían semanalmente, día de por medio, y hasta diariamente.
El héroe de estas hazañas era, por lo común, el indio Blanco.
El camino del Río 4.º á Achiras, fué cien veces campo de sus robos y crueldades.