Mi compadre llamó á San Martín.
San Martín me dijo:
—Dice Baigorrita, que cuándo se hace el bautismo.
—Dile que cuando quiera, que ahora mismo, si le parece, antes que entren visitas.
Contestó que bueno.
Llamé al padre Marcos, y el franciscano no se hizo esperar.
En cuanto entró, mi compadre le hizo decir con San Martín, que si le hace el favor de bautizarle su hijo.
—Con mucho placer—contestó el padre.
Salió, volvió con fray Moisés Álvarez, se revistieron, nos hincamos, rezamos el Padre Nuestro, haciendo coro los cautivos que lo sabían y mi ahijado fué bautizado con el nombre de Lucio Victorio.
Terminada la ceremonia, Baigorrita les dió las gracias á los franciscanos y les invitó á sentarse á almorzar.