Paturot fué más feliz que yo, la primera vez que de la noche á la mañana se vió convertido en orador republicano popular.

Decididamente estamos destinados á recorrer una escala interminable de desengaños en la complicada travesía por este pícaro mundo.

No hay más, digan lo que quieran ciertos fanáticos, ni un tonto será nunca un héroe, porque la palabra héroe, despertando la idea de grandeza, implica inteligencia; ni yo he nacido para orador ministerial, mucho menos entre los indios.

XVII

Repito la lectura de los artículos del tratado de paz.—Los indios piden más que comer.—Mi elocuencia.—Mímica.—Dificultades.—El recurso de un sermón de Viernes Santo me salva.—El representante de la Liberté de Bruselas y yo.—Cargos mutuos.—Argumentos etnográficos.—Recursos oratorios.—En el banco de los acusados.—Interpelaciones ad hominem.—El traidor calla.—Redoblo mi energía é impongo con ella.—Se establece la calma.—Apéndice.—Once mortales horas en el suelo.

Mariano Rosas me exigió que repitiera la lectura de los artículos que estipulaban la entrega de yeguas, hierba, azúcar, tabaco, etc., diciéndome que quería que todos los indios se enterasen bien de la paz que se iba á hacer.

Esta última frase, que se iba á hacer, dicha después de estar firmado, ratificado y canjeado el tratado de paz, era otra originalidad verdaderamente ranquelina.

No una vez sino varias la había oído ya. Me hacía muy mal efecto.

Las disposiciones de los indios en aquellos momentos, no eran las más favorables para obtener de ellos un triunfo oratorio; y la junta parecía que iba á tomar el carácter de un meeting, aprobatorio ó reprobatorio, de la conducta del Cacique.