Pero los cristianos sabemos esas cosas.
Oigan lo que les voy á decir:
Hace muchísimos años que los gringos desembarcaron en Buenos Aires.
Entonces los indios vivían por ahí donde sale el sol, á la orilla de un río muy grande; eran puros hombres los gringos que vinieron, y no traían mujeres; los indios eran muy zonzos, no sabían andar á caballo, porque en esta tierra no había caballos; los gringos trajeron la primer yegua y el primer caballo, trajeron vacas, trajeron ovejas.
¿Qué están creyendo ustedes?
Ya ven cómo no saben nada.
—No es cierto—gritaron algunos,—lo que está diciendo ese.
—No sean bárbaros, no me interrumpan, óiganme—les contesté, y proseguí:
Los gringos les quitaron sus mujeres á los indios, tuvieron hijos en ellas, y es por eso que les he dicho que todos los que han nacido en esta tierra son indios, no gringos.