En una palabra, los Ranqueles son una raza sólida, sana, bien constituida, sin esa persistencia semítica que aleja á otras razas de toda tendencia á cruzarse y mezclarse, como lo prueba su predilección por nuestras mujeres, en las que hallan más belleza que en las indias, observación que podría inducir á sostener, que el sentimiento estético es universal.
Conversando con un indio, cambiamos estas palabras:
—¿Qué te gusta más, una china ó una cristiana?
—Una cristiana, pues.
—¿Y por qué?
—Ese cristiana, más blanco, más alto, más pelo fino, ese cristiana más lindo...
La conquista pacífica de los Ranqueles, cuya fisonomía física y moral conocemos ya, para absorberlos y refundirlos, por decirlo así, en el molde criollo, ¿sería un bien ó un mal?
En el día parece ser un punto fuera de disputa, que la fusión de las razas mejora las condiciones de la humanidad.
Cuando nuestros primeros padres los españoles llegaron á América, ¿qué mujeres traían?