—¿Y este muchacho, dices que es hijo de Colchao?—volví á preguntarle.
—Sí, señor—repitió.
—Y, ¿dónde vives tú?—le preguntó á aquél.
—En la toldería del capitanejo Estanislao.
—¿Cerca de aquí?
—No, señor.
—¿Qué distancia hay?
—Un día de camino (son treinta leguas en lenguaje convencional de los indios).
—¿Y á ese hombre le conoces?—le pregunté, señalándole al cuarterón.
—Sí, señor.