—No embrome con Blanquita, ya sabe que Blanca no me cuadra y que yo tengo una novia en...
—Está bien, cásate con aquélla, pero enamora a ésta... no seas tonto...
—¿Y si no me hace caso?
—¡Qué no! La madre te adora y la madre es la protectora de esa criatura.
—¡Oh! Fernanda me conoce desde muchacho: tenía veinticuatro años cuando yo tenía diez o doce, pero la hija...
—La hija es igual a la madre; ambas son mujeres de coraje y de avería, lindas como unas tórtolas y peligrosas como dos lobas.
—Esta noche estarán radiantes, serán las reinas del baile, el señor Montifiori hará brillar su legación vacante.
—¡Montifiori!... ¿Qué clase de hombre es Montifiori?...
—Te lo diré después... vamos, átate la corbata pronto.
—¿Va bien así? Muy grande el moño, ¿no?...