temblar después Neptuno ante él medroso,
sin tempestad las aguas encrespado.
¡Oh caso nunca visto milagroso,
que tema y hierva el mar en calma estando!
¡Oh fuerte gente de altos pensamientos
de quien temen los mismos elementos!
»Y la tierra que el agua le impedía
aun ha de ser un puerto muy decente
do reciban refresco en larga vía
las naos que vinieren de Occidente,